miércoles, 16 de marzo de 2011

Despedidas.

La gente siempre inicia a filosofar acerca de la vida, de lo que es, como es, como describirla, como vivirla, como no vivirla. La vida es algo sublime y todo mundo la aprecia de formas distintas, pero está en la naturaleza de los demás querer demostrar como lo hacemos nosotros.

Hoy quiero hablar de etapas y momentos en la vida, en especial unos mas duros que los otros, como las despedidas.
Cuando una despedida es díficil, es porque una parte de nosotros no quería hacerlo y más díficil aún cuando esa desición es consecuencia de algo mayor que se salió de control, como cuando se muere un familiar, uno le duele, porque sabe que mientras uno viva, no podrá ver más a esa persona y más porque uno no quiere que se muera el familiar (solo si uno es un psicópata a punto de heredar millones), o cuando uno está en la época de citas y tiene que terminar con el novio del momento, que dolor decir adiós cuando uno aún está enamorado.

Durante los últimos años he pasado por varias despedidas que han marcado momentos en mi vida, momentos de cambios.
Una de ellas fue cuando me casé, dejé mi casa, mis padres, mi hermano, mis amigos, mi trabajo, mi vida para irme con mi esposo a un lugar maravilloso donde aprendí cosas hermosas. A pesar que sabía que regresaría a ver a mi familia y mis amigos estarían ahí, fue díficil adaptarme a ese nuevo lugar. Odié despedirme.
Otra despedida que me marcó fue cuando una de mis abuelas murió (no digo que la otra abuela no me haya marcado, pero de esta tuve la oportunidad de despedirme), mi mamá me llamó y me dijo, tu abuela está mal, por favor, llama y despídete. Despidete, uno NUNCA está listo para decir adiós. NUNCA. Hubiera querido decirle mil cosas más, hubiera querido compartir más cosas con ella, primer nieto, mi primera casa.

Y ahora otra despedida más, otra despedida que ronda mi vida y la de algunos, que hoy puedo llamar amigos. Y uno sabe que se seguirá viendo y uno sabe que siempre van a estar ahí para uno. Pero es díficil, es díficil decir hasta luego.
Uno quisiera cambiar ciertas circunstancias, pero cuando el presente te va escribiendo el destino sobre piedra, no te queda hacer más nada que tener fe y esperanza.

Así que mi vida es así estos días, caminos de despedidas, de nuevos comienzos, de cambio. Sobre todo de cambios.

1 comentario:

Julio A. Effio dijo...

encontre tu blog de casualidad... esta chevere. te invito que pases por el mio.
www.expedientessindiagnosticos.blogspot.com